"Las plantas visitadas por las abejas transmiten sus características organolépticas al néctar y polen recogidos por éstas, como puede comprobarse en las mieles puras y frescas de las llamadas unifloras. Igualmente suministran a la miel y al polen sus principios alimenticios y, de forma suave, sus principios activos, lo que junto a su valor alimenticio explicaría el carácter terapéutico de ciertas mieles, como las de tomillo, romero, brezo, gayuba,..., en definitiva su valor dietético y otras propiedades germicidas, antioxidantes, fungicidas. La miel y el polen poseen una serie de propiedades terapéuticas, tales como su acción aperitiva, estomáquica, laxante, diurética, béquica, dinamogénica, antianémica, anticarencial, remineralizante, sedante, febrífuga, emoliente, antiséptica.
Existe una correlación entre las propiedades terapéuticas de una miel o un polen, y las de aquellas plantas medicinales de las que proceden". En la relación de plantas medicinales de interés apícola, López de Bustamante señala las propiedades más relevantes de cada planta de la que proceden las mieles. Del romero destaca que es colagogo y antiséptico, entre ellas el romero, "proporcionan unas mieles de aroma y sabor excepcionales".
"Existe una verdadera simbiosis entre la flora aromática y las abejas, ... Pero el polen, la miel o la cera, son los beneficios menos importantes que reporta la apicultura: su verdadero interés radica en el incremento de las cosechas agrícolas que producen las abejas, debido a su acción polinizadora sobre los vegetales visitados, especialmente acusado en frutales, leguminosas y forrajeras. Ciertas variedades de fruta sólo se consiguen mediante la polinización cruzada y las abejas constituyen más del 90% de los insectos visitadores de las flores de los frutales. Es bien conocido el carácter colonizador de muchas plantas aromáticas y medicinales (tomillo, ajedreas, cantuesos) por lo que su conservación es fundamental para evitar la erosión y formar el suelo fértil".
"Los elementos minerales que se encuentran en la miel, bajo una forma tal que son directamente asimilables por nuestro organismo, contribuyen al mantenimiento del esqueleto (calcio) y a la regeneración de la sangre (hierro).
La miel es un alimento de alto poder nutritivo, un sustituto ideal del azúcar industrial, proporciona fuerza y salud. Además sus enzimas facilitan la buena asimilación de otros alimentos. La miel es buen coadyuvante para recuperar el equilibrio y contra la fatiga y depresiones físicas y psíquicas. Sirve también de remedio terapéutico para ciertos problemas de asimilación o de insuficiencias digestivas.
Y por sus propiedades antisépticas, su acción sobre la flora intestinal es destacable, especialmente en lactantes. Sin olvidar su utilidad en afecciones respiratorias (tos, bronquitis, irritaciones en la garganta, sinusitis). Miel de romero: de color ámbar y muy sabrosa, es recomendada para las dolencias hepáticas. Sirve como estimulante".
"La miel facilita una rápida recuperación de la energía muscular a los deportistas, así como una rápida recuperación de las fuerzas a las personas de edad y a los niños. Se atribuye esta propiedad excepcional de la miel a la presencia de enzimas en ésta, que desempeñan una función muy importante en el organismo. Si nuestro organismo fuese totalmente privado de enzimas estaríamos a caer de agotamiento, incluso habiendo excesos de alimentos nutritivos, puesto que ningún elemento podría ser asimilado.
La miel contiene además sales de calcio, sodio, potasio, magnesio, hierro, cloro, fósforo, azufre, iodo, es decir, los llamados oligoelementos. Estas sustancias minerales presentes en el organismo en cantidades insignificantes desempeñan en él una función biológica muy importante. Reaccionando con diferentes enzimas, vitaminas y hormonas, dichas sustancias actúan sobre la excitabilidad del sistema nervioso, la respiración de los tejidos, los fenómenos de la circulación de la sangre, etc.
Debido a que con la edad se observa una nítida modificación del metabolismo, también varía la cantidad necesaria de oligoelementos en la sangre y en los diversos órganos. En estos casos, la introducción de estos elementos, particularmente en forma de miel, se hace entonces aún más importante.
La miel contiene además ácidos orgánicos (mólico, tartárico, cítrico, láctico, oxálico) así como proteínas, vitaminas (B1, B2, B3, B5, B6, E, K, C, carotina, ... : su cantidad depende de la cantidad de polen en ella), xantofila, sustancias estimulantes que elevan la actividad del organismo humano y sustancias de crecimiento (bios).
La miel es también un depósito completo de poderosos medios médico-profilácticos: posee demostradas propiedades bactericidas, antisépticas, desinfectantes y antibióticas, que impiden el desarrollo de la flora microbiana". 
|